jueves, 25 de agosto de 2011

Paseo sin rumbo


Una contemplación alterada de aquel instante redondo renació en una porción del alma de este día, el suelo blando reunió mis pies exploratorios bajo el instante azulado de la celda sin nombre, me encerró en el cercado infinito y yo aparecía como una verde imagen brillando sobre la planicie del espejo cóncavo del enigma celeste, su sonoridad me trajo la llave anónima de mi consuelo, calladamente me señala la isla de las aguas, y la tierra paciente hunde todas mis palabras en el oído de la eternidad, un templo clarividente se levanta idílico sobre un pensamiento fértil, ondula en el ocaso del olvido penetrándome a distancia mientras sigo no perteneciendo por completo al paisaje envolvente, límpidas manchas sobre la arena despiertan la atención durmiente de esta tarde fluorescente, la noche que está naciendo empieza a reflejarse en el tendal de lo desconocido, curvea entre las piedras del momento sin nombre y yacen celestes orientandose a un rumbo irreconocible, su existencia quieta realiza mortecino el sueño de quien me estuviera soñando al otro lado de la isla, sigo desfalleciendo sin dolor y la calma sosiega la movilidad de mi existencia y al mismo tiempo apacigua la hora matutina que me espera al final del ocaso silente, apenas susurros me conducen a algo que no se cómo nombrar.

jueves, 4 de agosto de 2011

gotas escarlatas

Límpido y anulante el cielo de la desolación llueve gotas escarlatas
Mórbido naufragio encarnado en el ático del devenir
Prematuras revolotean en la rasgadura cósmica
Sangra su frescor entrañable por el raudal coagulante de la aspiración
Inútil chorrea por la llaga del deseo
Vetustas saudades purpuras caen en diluvio
Aquel otro universo se conforma abandonado por este aguacero escarlata
Que me ha caído encima