domingo, 24 de junio de 2012

Retrato funesto

Todo mi bosque oscurecido por la sombra de un ciprés de dudas imbricadas,
persistentes y verdinegras. Jardín chino de palabras ponsoñozas, ramal de palabras vivas.
Todo se me confunde...Duermo la noche, duermo el presentimiento.
Amanezco fría,  Arrinconada a las palabras capeces de extenderse en todas las habitaciones.
Parecen ramas que se asoman por la ventana de una casa vacía.
Esta manía por llamar a la muerte...
Mis letras peludas cayeron en su propia trampa, telaraña tendida para la innoble mosca 
que acecha mi carne agonizante, resuena un zumbido entre el silencio más largo del 
funeral donde me encuentro, trae consigo el eco de la lluvia que nunca volvió, mientras 
mis patas se agitan en la red de la evocación.
La palabra sospechosa palpita cien veces en el órgano disonante de la espesura,
parece plañidera cantando tras la tumba de una moribunda. El zumbido de la mosca
cruza la puerta de mi cuerpo, densas nubes de letras, palabras lluvia que nunca dejan de caer.
Proximamente seré el alimento de un pino empedernido.
La jauría se anochece, mientras los niños se quedan callados ante la muerte.

domingo, 3 de junio de 2012

La tentación de ir a los brazos de quien te desea