Voy a escribir todas las mañanas del mundo,
Todas ellas enumeradas,
Gritando a las vacas antes de irse a la cama,
Con un libro abierto muy afilado
Y corbatas negras entretejidas.
En una lucha por dar significado,
El ataúd se acuesta temprano,
Ha muerto este mes
Para formar un nido,
Oigo su voz en el silencio
de todas las apariencias;
Me conducen a escribir algo mundano.
El autobús del saber
Se sienta en un rincón de la escritura,
Sus pliegues parecen caminos sin retorno.
El perro,
Entre los utensilios del día,
Escudriña en la carretera inacabada;
las calles del mundo.
Mira buscando algo que no puede sostener,
Endurecido,
En el visor de la cocina;
Mira a la camarera
Que se incaba en la tierra
Y se ha sentado a cenar.
miércoles, 26 de mayo de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
Qué pienso sobre el amor?
Es una masa que yo froto sobre mi lenguaje
al estado de fantasma,
Analizar palabras en mis dedos
tocándose a sí mismos,
Envolver al otro en mis palabras imprecisas,
mientras mi lenguaje tiembla de deseo.
Es una vaca soñadora, durmiente,
que comparte conmigo una piel,
Una mano que pende de mis palabras,
Hostil trago de agua entre una boca abierta,
Y dedos en la punta de una indumentaria.
Arrastra a mi lenguaje al primer placer,
como un deseo desollado,
Un pequeño rincón de pereza
que me retira de la cosa.
Su escritura es llana como una imagen,
Apuesta el cariño de los hombres.
Es como escribir a alguien en piezas,
o como un discurso abstracto.
Es como si tuviera por azar la máquina deseante;
un instrumento que se asemeja al lenguaje,
Es, como un paraíso nada insoportable
Y a la vez,
Una vocación de recuerdo sobre el cuerpo
que quiebra circunstancia semejante.
El don del tiempo,
íntegramente borrado de sustancia.
lunes, 24 de mayo de 2010
En el inicio del blogg. 2010...
Existe ese Aleph en lo íntimo de una piedra? Lo he visto cuando vi todas las cosas y lo he olvidado?... (Jorge Luis Borges)
De vez en cuando hay que bajar al sótano a hurgar los presentimientos. "El Aleph de las sospechas" es ese sitio del imaginario donde convergen todos los presentimientos, para dejar de serlo y convertirse en puras certidumbres.
Al bajar las escaleras del oscuro sótano de nuestro inconciente podremos quizá, vislumbrar nuestro propio Aleph; lugar de todo lo que nos concierne y que se le llama con algún nombre, o se le evoca con algún color o cualquier cosa que no se pueda decir con palabras exactas, pero que sin embargo se le adivina con extraña clarividencia.
Esta poesía recopilada y concretada a través de azares, corazonadas, intuición, conjeturas, provocaciones o exaltaciones de algunas palabras de otros o mías, encontradas y escogidas con un agudo presentimiento de que me pretenecen, sin importar el monopolio del palacio de las letras, pues ellas no tienen un sólo dueño y entre ellas no se casan; copulan continuamente engendrando diferentes notas; agudas, graves o inaudibles, son ellas tan suceptibles a la manipulación de la escritura, que poniendo a una, junto con otra nota (palabra), la diferencia de sonido que emiten, es tan irremediable como definitiva, por todo ello; tan imposible de ser robadas.
Mutables hasta el infinito; las combinaciones de todas ellas, reunidas en un sólo pentagrama (poema), hacen de cada pieza de autor, algo plenamente único y al mismo tiempo puede ser escuchado por todos los oídos de la tierra.
Este sumario de poesías, recoge la vieja usanza de los dadaístas y los surrealistas, quienes incursionaron por la escritura del inconciente, a quien se le da cabida en "el aleph de las sospechas", creando un hilo conductor entre el plano de la realidad y del imaginario, que dibuja un mundo lejano a lo cotidiano, reflejándose en nuestro interior.
Se ha de saber que la palabra Aleph, en este sitio de sospechas; es elegido por su viejo y sagrado contenido que Borges nos lo ha contado ya...
"Dos observaciones quiero agregar: una sobre la naturaleza del Aleph; otra, sobre su nombre. Este, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual. Para la Cábala esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes". (Borges).
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