miércoles, 26 de mayo de 2010

todas las mañanas del mundo son caminos sin retorno

Voy a escribir todas las mañanas del mundo,
Todas ellas enumeradas,

Gritando a las vacas antes de irse a la cama,
Con un libro abierto muy afilado
Y corbatas negras entretejidas.

En una lucha por dar significado,
El ataúd se acuesta temprano,

Ha muerto este mes
Para formar un nido,

Oigo su voz en el silencio
de todas las apariencias;

Me conducen a escribir algo mundano.


El autobús del saber
Se sienta en un rincón de la escritura,

Sus pliegues parecen caminos sin retorno.

El perro,
Entre los utensilios del día,

Escudriña en la carretera inacabada;
las calles del mundo.

Mira buscando algo que no puede sostener,

Endurecido,
En el visor de la cocina;

Mira a la camarera
Que se incaba en la tierra

Y se ha sentado a cenar.


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