Incognita suspención
De enmarcado dorado,
Como las grandes escrituras
en una pieza mundana,
Nada hay de irremediable como lo que se escribe
Soy trájico carmín,
Amorosa persuación nunca solemne,
Imagen incognoscible que habla,
Habladurias con plumas en la cabeza
tan posibles como el otro,
Pensamiento que vuelve al señuelo del tiempo amoroso
para sosegar el clamor de mi carne,
Largos hilos de sospechas.
Del olvido volverá a nacer
mi indumentaria de andanzas;
Blando propósito durmiente,
Fuente molida en papel.
Hermosa tortuga de sus silencios;
caparazón del discurso parafraseado,
Resonancia del aire
que se entrega al suelo entintado,
inundando el grabado
de la soledad monumental.
Soy noches de fuente fuga
que tejen suavecito a las palabras.
No hay nada de irremediable como lo que se escribe.
miércoles, 11 de agosto de 2010
martes, 10 de agosto de 2010
La llave y el cerrojo
Sólido almuerzo
Entre las espinas de tu vientre
Que busca untar la miel suave y blanda
Que de mi vientre resbala.
Espinas azucaradas y aterciopeladas
Nadan en la leche tibia de mi devenir
Que bebe el cerrajero
En una mañana blanda.
Adentro de la casa donde nací,
En la guarida blanca
Asciende a las colinas
Salpicadas de esperma.
Mientras el mar amarillo
Encuentra la semilla.
Es como trepar gajos de mantequilla
Es como la dulce y tierna
Mordedura de un león.
Entre las espinas de tu vientre
Que busca untar la miel suave y blanda
Que de mi vientre resbala.
Espinas azucaradas y aterciopeladas
Nadan en la leche tibia de mi devenir
Que bebe el cerrajero
En una mañana blanda.
Adentro de la casa donde nací,
En la guarida blanca
Asciende a las colinas
Salpicadas de esperma.
Mientras el mar amarillo
Encuentra la semilla.
Es como trepar gajos de mantequilla
Es como la dulce y tierna
Mordedura de un león.
Y todo por una mueca teatral...
Entre los preparativos de Josefina,
Se apagan de la cocina
Las veladoras encendidas,
Alrededor de sus sobrinas
Va guardando en su petaca
Caliente
De ambiciones podridas,
Su traje de novia y crinolinas.
Un par de manos quietas,
Solemnes y desconocidas,
La llevan a las orillas
Por un estrecho atajo.
Amontona los papeles y les da un abrazo
Bebe un remedio para la cólera
De un sólo tajo.
Josefina se encuentra todavía
A merced de una florista con envidia
Rompe las últimas flautas
Y se engendran las sepulturas.
Despidiendo al óvulo del agua y la rosa
Que huyen al cielo y a la tierra
Por ser así la cosa.
La impaciencia atroz del mar
Estalla de golpe
En un diluvio.
Josefina huye al peñasco
De martes por la tarde,
Recoge recipientes en el asfalto;
Préstamos de un pueblo fantasma.
Se apagan de la cocina
Las veladoras encendidas,
Alrededor de sus sobrinas
Va guardando en su petaca
Caliente
De ambiciones podridas,
Su traje de novia y crinolinas.
Un par de manos quietas,
Solemnes y desconocidas,
La llevan a las orillas
Por un estrecho atajo.
Amontona los papeles y les da un abrazo
Bebe un remedio para la cólera
De un sólo tajo.
Josefina se encuentra todavía
A merced de una florista con envidia
Rompe las últimas flautas
Y se engendran las sepulturas.
Despidiendo al óvulo del agua y la rosa
Que huyen al cielo y a la tierra
Por ser así la cosa.
La impaciencia atroz del mar
Estalla de golpe
En un diluvio.
Josefina huye al peñasco
De martes por la tarde,
Recoge recipientes en el asfalto;
Préstamos de un pueblo fantasma.
INUTIL BUSQUEDA
Mirándola explicar intenciones invisibles
Hasta cansarse
El revuelo ya inútil penetra directamente
Infinita diligencia
Claridad que abruma
Para volver al origen habría que morir
Como nuestro noble padre,
Para expresar con las manos
El único camino es el sonido musical
Bueno y verdadero de la casa
Creer que todo es posible
Mientras podemos soñar...
Hasta cansarse
El revuelo ya inútil penetra directamente
Infinita diligencia
Claridad que abruma
Para volver al origen habría que morir
Como nuestro noble padre,
Para expresar con las manos
El único camino es el sonido musical
Bueno y verdadero de la casa
Creer que todo es posible
Mientras podemos soñar...
SOÑE QUE VOLABA
Mientras un valle inmenso y extendido
Crecía sobre el amor
Abrí mis brazos como de ave
Divina muerte que aprende la cacería.
Había caminos delante de mí,
Volaba sonriéndole a todos
Y la certidumbre de sus ojos
En mis extremidades de carne.
¡Vértigo afortunado de mi rostro en juego!
Mujer de seda
Mi vestido como en el agua
Al son de mi vuelo
él me miraba y sonreía como pájaro
Y yo subía en cuanto aleteaba
Abrazando su rostro partido en dos
Y sus aletas de pez que no conozco
Nos miramos encantados al volar
Fortuita elevación al sirviente afortunado
Amante de seda
De cabello azul rey.
Crecía sobre el amor
Abrí mis brazos como de ave
Divina muerte que aprende la cacería.
Había caminos delante de mí,
Volaba sonriéndole a todos
Y la certidumbre de sus ojos
En mis extremidades de carne.
¡Vértigo afortunado de mi rostro en juego!
Mujer de seda
Mi vestido como en el agua
Al son de mi vuelo
él me miraba y sonreía como pájaro
Y yo subía en cuanto aleteaba
Abrazando su rostro partido en dos
Y sus aletas de pez que no conozco
Nos miramos encantados al volar
Fortuita elevación al sirviente afortunado
Amante de seda
De cabello azul rey.
Lila
Por conocerte, me quedarían tantas noches
!Vivir sobre tus lunares,
Vivir de lo que sueñes corazón!
Me abandono al deseo de tu abrazo
Hombre pequeño, piel de terciopelo
Me asomo al corazón de tu latir,
De tu boca nacen cálidas palabras;
Un poema de madrugada en madrugada.
Afuera de tu casa llueve
Mientras te sostengo la espera
Trepo la calma de tus manos
Tocándome la cara.
Las horas van con él
Por unos labios tan suaves
Mi cabeza va hacia su silencio
Me uno a su cuerpo
Quiero saber como sostener
Los telares de sus cabellos.
Mi amable vientre se entrega
A las manos y piernas suyas,
Callo.
!El día es hoy!
Silencios.
!Vivir sobre tus lunares,
Vivir de lo que sueñes corazón!
Me abandono al deseo de tu abrazo
Hombre pequeño, piel de terciopelo
Me asomo al corazón de tu latir,
De tu boca nacen cálidas palabras;
Un poema de madrugada en madrugada.
Afuera de tu casa llueve
Mientras te sostengo la espera
Trepo la calma de tus manos
Tocándome la cara.
Las horas van con él
Por unos labios tan suaves
Mi cabeza va hacia su silencio
Me uno a su cuerpo
Quiero saber como sostener
Los telares de sus cabellos.
Mi amable vientre se entrega
A las manos y piernas suyas,
Callo.
!El día es hoy!
Silencios.
Uhída volcánica crepuscular

Nosotros;
Quinteto de sombras,
Todos como enemigos rencorosos
Estamos cabeza hundida.
Cruzadas de corazones
entre mis gritos
Voces de temblor,
Sobrecarga de una casa en la traición al padre,
Secuelas envejeciendo mis recuerdos,
Dualismo familiar guardado.
Negra explosión de castigo,
Años de culpa en las manos
Tú, violentas mi infancia
Sembrada en el rojo atardecer.
lunes, 9 de agosto de 2010
Las momias del placer
A oscuras, toco tus cabellos entintados,
En el confort de una palabra sin ecos.
Sin voz,
Las plumas de ave terrestre,
Renuncian a la suave caricia del crepúsculo.
La figura de tu sueño se sofoca
Sobre lo bello de la subjetividad,
Dos cuerpos somnolientos
Escrutándose a la distancia
Se regalan un beso para el otro.
Las momias del placer,
Despiertan
En el último momento,
Un regalo a destiempo,
Yace sobre los cuerpos pálidos.
Tus manos,
Saladas de placeres
Resueltas en la seducción,
Descansan
Sobre mis empañados ojos.
Un reloj para tu viaje
Se alberga al final del tapiz
Del trájico momento acabado.
Debajo del antebrazo izquierdo
Guardas el mapa de mi deseo.
Suave caída de la esperanza en el beso imaginado.
Anonadados,
Ante los movimientos del corazón,
En las montañas de sentimientos y sudores,
Se dibuja un modelo de amor en la estrategia.
Busco palabras mortíferas
Para disolver el deseo,
Me escribo
En el gesto tierno
Del desconcierto.
En el confort de una palabra sin ecos.
Sin voz,
Las plumas de ave terrestre,
Renuncian a la suave caricia del crepúsculo.
La figura de tu sueño se sofoca
Sobre lo bello de la subjetividad,
Dos cuerpos somnolientos
Escrutándose a la distancia
Se regalan un beso para el otro.
Las momias del placer,
Despiertan
En el último momento,
Un regalo a destiempo,
Yace sobre los cuerpos pálidos.
Tus manos,
Saladas de placeres
Resueltas en la seducción,
Descansan
Sobre mis empañados ojos.
Un reloj para tu viaje
Se alberga al final del tapiz
Del trájico momento acabado.
Debajo del antebrazo izquierdo
Guardas el mapa de mi deseo.
Suave caída de la esperanza en el beso imaginado.
Anonadados,
Ante los movimientos del corazón,
En las montañas de sentimientos y sudores,
Se dibuja un modelo de amor en la estrategia.
Busco palabras mortíferas
Para disolver el deseo,
Me escribo
En el gesto tierno
Del desconcierto.
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