lunes, 9 de agosto de 2010

Las momias del placer

A oscuras, toco tus cabellos entintados,
En el confort de una palabra sin ecos.
Sin voz,
Las plumas de ave terrestre,
Renuncian a la suave caricia del crepúsculo.

La figura de tu sueño se sofoca
Sobre lo bello de la subjetividad,
Dos cuerpos somnolientos
Escrutándose a la distancia
Se regalan un beso para el otro.

Las momias del placer,
Despiertan
En el último momento,
Un regalo a destiempo,
Yace sobre los cuerpos pálidos.

Tus manos,
Saladas de placeres
Resueltas en la seducción,
Descansan
Sobre mis empañados ojos.

Un reloj para tu viaje
Se alberga al final del tapiz
Del trájico momento acabado.
Debajo del antebrazo izquierdo
Guardas el mapa de mi deseo.

Suave caída de la esperanza en el beso imaginado.
Anonadados,
Ante los movimientos del corazón,
En las montañas de sentimientos y sudores,
Se dibuja un modelo de amor en la estrategia.

Busco palabras mortíferas
Para disolver el deseo,
Me escribo
En el gesto tierno
Del desconcierto.

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