viernes, 29 de julio de 2011

El camastro del recuerdo


(Imagen Robert y Shana Parkenharrison)


La retórica voz del despertador
habla como la reticencia de una duda
Riiiiiiiin...)
suspendida en el aire
desanda el camino a gatas,
palpa las paredes para no caer desamparada
despierta al día balbucenando un futuro incierto
el itinerario del tiempo la espera en el almacén del vacío

Un aura de padecimiento me dispara
balas silenciosas atraviesan mi cuerpo

La garra del despertador
perfora la transparencia del futuro
mis preguntas caen por el embudo de la impaciencia
un hilo negro chorrea invisible por el recipiente

El recuerdo remoto dobla las esquinas del día
con el gesto fatigado y la mano extendida,
llega a pequeñas lomas tristes
mi resignación se asienta sobre la pólvora de mi sueño
las lágrimas incuban en la caja del ayer
gotean somnolientas sobre el suelo de mi alma

El sonido del principio rasguña el recuerdo de mis ojos
raciones de agua salada escurren por el desagüe de mi alma
mi cuerpo muerto yace
sobre el camastro del recuerdo
su acolchado silencio apenas puede sostener mis tripas.

domingo, 24 de julio de 2011

Corredor de la Sombra

Bajo el cielo pesado
El cuerpo se encuentra error estrábico en el desierto,
Con la vista cubierta
Regresa a la ciudad negra por el corredor del insomnio,
Su esperanza desnuda tiene el cuerpo acribillado de flechas
El frío y la fiebre le amenazan definitivos,
Busca sus pies en el agua de los pozos
Méndigos,caminan descalzos por el corredor de la memoria,
Las ideas le fluyen lentas por detrás de la cabeza.

El sosiego se ha extinguido
Lleva una venda negra en los ojos,

El aspecto de los hombres se disuelve,
Deambula por el negro de la ciudad,
Amenazado por lo irremediable de su última locura,
Sentado en la entrada del manicomio,aún puede hablar de purezas.

El rumor de las lamentaciones
Busca el cuerpo ajeno
Su voz grita todas las camas del engaño donde ha dormido,
La zozobra de un suspiro anda como un secreto estrábico,
La puerta de mi boca se abre lentamente,
Las palabras regurgitan hasta las comisuras del otro,
Rotan para llegar a cualquier parte
Como hojas caídas de los árboles.

Salto la reja de mi cuerpo para llegar a la puerta de mi casa,
Estrábica, me sumerjo en la cisterna del sosiego,
Se encuentra seca y voy al patio de otra casa,
Se muere más temprano de este lado

Mi mano se apoya en el hombro de un perro ciego
Para cruzar el laberinto racional a través de la niebla,

El ascensor de la vida se ha detenido
La escalera del sentido parece extenderse
Escalonada rotativa que llega a ninguna parte,

Me encuentro perpleja en un campo abierto
Inquietante extravismo en la tierra,
Subo los peldaños de la ceguera para recibir el salario
De este cuerpo que me transporta,

Camino la primer pendiente
De este siniestro corredor intermitente.

domingo, 10 de julio de 2011

Intervalo Doloroso

Me encuentro perpleja
en una era anterior a la que vivo

Desvivo las horas del pasado
imagenes soñadas
fluctúan inciertas

Siento una especie de alma infantil
mi padre es el destino cotidiano
(vivo las horas sin dueño)
la tarde lenta nos va anulando
poco a poco importuna, maliciosa

Una lágrima infinita me recorre la ternura
al mirar
el niño
y su padre
sumergido en el pantano del vivir

El cuarto del absurdo
tiene el alma enferma,
su sueño inútil
sin aliviar
le espera en la sala de sus ojos
desrrimados

Se despliega lo ajeno del futuro incierto
que se me ha
negado

Abatida
me detengo
en la curva final de lo detestable

Un repentino bullicio que no dice nada
me ensordece
la lechuza de la muerte vuela sobre mi cabeza
lanzo piedras al cielo
la oración de mis horas
va con el silencio de su vuelo

Un silbido
viene de islas anónimas
pepenando desde la caverna
limosnea una vida remota

La pausa perentoria
me detiene el sosiego
mi majestuosa sombra
me distrae
el cuerpo

Por tan poca cosa me alejé del mundo
y sin llorar
liberada para siempre
dejé ir al corazón
que aún late
todavía

Con la avidez de un niño
se me sube el alma al pecho al recordarme

La calle del intervalo
se entristece al ver mi espalda
que aún sigue
caminando.

A F. Pessoa

Ay Pessoa
te entiendo tan bien...

martes, 5 de julio de 2011

un don

Disociar el amor
del sexo
-dije- "sí"...
luego lloré porque en el fondo prefiero seguir con mi crédula y ridícula creencia
aunque duela
quizá más hondo
que resquebrajar la puritana verdad de un don
(el don del amor...?)
un don
pero de qué?