viernes, 29 de julio de 2011

El camastro del recuerdo


(Imagen Robert y Shana Parkenharrison)


La retórica voz del despertador
habla como la reticencia de una duda
Riiiiiiiin...)
suspendida en el aire
desanda el camino a gatas,
palpa las paredes para no caer desamparada
despierta al día balbucenando un futuro incierto
el itinerario del tiempo la espera en el almacén del vacío

Un aura de padecimiento me dispara
balas silenciosas atraviesan mi cuerpo

La garra del despertador
perfora la transparencia del futuro
mis preguntas caen por el embudo de la impaciencia
un hilo negro chorrea invisible por el recipiente

El recuerdo remoto dobla las esquinas del día
con el gesto fatigado y la mano extendida,
llega a pequeñas lomas tristes
mi resignación se asienta sobre la pólvora de mi sueño
las lágrimas incuban en la caja del ayer
gotean somnolientas sobre el suelo de mi alma

El sonido del principio rasguña el recuerdo de mis ojos
raciones de agua salada escurren por el desagüe de mi alma
mi cuerpo muerto yace
sobre el camastro del recuerdo
su acolchado silencio apenas puede sostener mis tripas.

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