domingo, 10 de julio de 2011

Intervalo Doloroso

Me encuentro perpleja
en una era anterior a la que vivo

Desvivo las horas del pasado
imagenes soñadas
fluctúan inciertas

Siento una especie de alma infantil
mi padre es el destino cotidiano
(vivo las horas sin dueño)
la tarde lenta nos va anulando
poco a poco importuna, maliciosa

Una lágrima infinita me recorre la ternura
al mirar
el niño
y su padre
sumergido en el pantano del vivir

El cuarto del absurdo
tiene el alma enferma,
su sueño inútil
sin aliviar
le espera en la sala de sus ojos
desrrimados

Se despliega lo ajeno del futuro incierto
que se me ha
negado

Abatida
me detengo
en la curva final de lo detestable

Un repentino bullicio que no dice nada
me ensordece
la lechuza de la muerte vuela sobre mi cabeza
lanzo piedras al cielo
la oración de mis horas
va con el silencio de su vuelo

Un silbido
viene de islas anónimas
pepenando desde la caverna
limosnea una vida remota

La pausa perentoria
me detiene el sosiego
mi majestuosa sombra
me distrae
el cuerpo

Por tan poca cosa me alejé del mundo
y sin llorar
liberada para siempre
dejé ir al corazón
que aún late
todavía

Con la avidez de un niño
se me sube el alma al pecho al recordarme

La calle del intervalo
se entristece al ver mi espalda
que aún sigue
caminando.

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