miércoles, 7 de julio de 2010

Un hombresito maravillosamente hermoso

De destellos amarillos a rojo vivo,
Se templa el hierro de su fin,
La fuerza germina gotitas del pensamiento terrestre,
El crecimiento gradual conserva el sabor,
Mano empeñada.
El germen de nuestros pies aquí en el sueño,
Rodea la cabeza en el vacío del aire dormido.
Niños substanciales.
El sueño del vuelo, remedio marcial
Breve instante nítido y agradable.
Los años de la eternidad caen sobre la naturaleza
Con sólo querer ser sinceros.
Siempre tuve los aromas
y las vendimias espirituales,
Ambas manos implorando al cielo
a los pies de los tallos,
Frutos de fuego
profundos como los paisajes,
Pluma en mano
sobre el borde de la ventana,
Columnas y torres
de la carne hasta la sangre.

Fuente del tiempo amoroso

El clamor de mi carne
Volverá a nacer
Como pétalo que vuelve al suelo

Hermosa tortuga de caparazón dorado,
Lleva la suave indumentaria
Del discurso silencioso.

Blando propósito de largos hilos
Posibles como el otro,
Tejen como lo que se escribe.

Precariedad que se entrega
Inunda el pensamiento,

Fuente fuga de sospechas
En papeles de andanzas,

Aire entintado en la cabeza,
Camisón emplumado.

"Furor Divino"

Lentos hervores petrificados, atemporales
Ciñe la parda,

En las fronteras de la espera
Sopla el pensamiento nutrido de amor

El furor celestial se intensifica, al calor del fuego,
Ya no tengo dudas en esta playa

Aparece la sustancia de la huella andariega,
Que se disuelve prontamente

Cruzo la calle de la intimidad
Al ver su más profunda piel

Rojo Carmín, parcelas de amor
Antes de mi muerte.