Lentos hervores petrificados, atemporales
Ciñe la parda,
En las fronteras de la espera
Sopla el pensamiento nutrido de amor
El furor celestial se intensifica, al calor del fuego,
Ya no tengo dudas en esta playa
Aparece la sustancia de la huella andariega,
Que se disuelve prontamente
Cruzo la calle de la intimidad
Al ver su más profunda piel
Rojo Carmín, parcelas de amor
Antes de mi muerte.
miércoles, 7 de julio de 2010
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