martes, 1 de junio de 2010

Sueño Recurrente

El alma
Sobre el dibujo del cuerpo,
Contempla sin llegar a olerlo,

Ante sus ojos

No hay instante sin milagro,
Baila y bebe sobre la vejez,
Posee nuestra cuna y nuestra tumba.

¡Vuelan los pájaros tristes de la sequía!

Haciendo un enorme sonido
Vuelan hacia la nube y la sombra,
Su traje es azul y amarillo,

Recorren todas las distancias,
Cruzan la chimenea
Del último rayo de sol.

Sólo el viento
Con sus suspiros de embalsamador,
Escucha el canto en sus entrañas.

Mi brazo
Cayó enamorado
De las sendas de lo inalcanzable,

La flor misma de mis sentimientos,
Al calor de las terrazas
Pide lo contrario a un sueño,

Con un apetito insaciable.

Valiente don de lágrimas cortando flores;
Castañuelas como de piedra,
¡Festín de duda!

Lo había soñado antes...

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