lo que sí, es que pase lo que pase jamas olvidaré el amor gatuno, así como tampoco el perruno... pero todavía más fragil el gatuno, no sé si por su menudo cuerpo o por su curiosa sensibilidad...
me dolería su desaparición definitiva, sé que si existe el cielo gatuno, mi Sombra debería un día estar ahi, porque fue el gato más amor que tuve, después de mi pequeña Rómulo...
Pero mi Sombra, tan espiritual, místico, decisivo. Él y yo nos conocimos, y eso sólo quedó entre nuestras miradas matutinas, nuestros abrazos y la dulce felicidad que acompañaba nuestro silencio en una tarde especial como cualquier otra, una de esas en que todo parecía perfecto mientras yo limpiaba la casa y él miraba por la ventana, su cola colgaba por el escritorio y su silueta negra parecía una pintura de (...) era todo tan perfecto cuando entendíamos la música de Chopin y él comprendía mi nostalgia..
La mañana de hoy comenzó cuando me encontré con el letrero que lamentaba la muerte de un perro y varios más, a causa de un posible envenenamiento de un cabrón que no tiene puta idea de cosas como las que acabo de decir... no tiene mucho caso que pare a hacer explicaciones, yo espero de todo corazón que mi gato vuelva y que la muerte lo lleve cuando quiera pero no de una terrible forma porque no lo merece, es y ha sido el mejor gato.
Hay días en que todo es insensato. Hoy desde que desperté todo rasgo de felicidad permea una sospecha de sombras y desconciertos, no sé que pensar sobre las despedidas.
Creo que llegó el día en que tengo que re-valorar mi concepto de amistad.
miércoles, 21 de agosto de 2013
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