viernes, 4 de noviembre de 2011
CARTA A MI HERMANA QUERIDA, LA MAYOR.
Quería hablar de uno de mis grandes amores, tan extenso es el amor de mi hermana. A veces porque siempre ha estado presente de alguna forma, no lo veo, pero no quiere decir que no lo sepa, porque sé que siempre puedo contar con ella, para mi es importante tenerla como persona cerca, cercana. Y es importante el amor que ella me tiene, yo me sé querida por mi hermana mayor como pocos, yo me se querida. También me cuida, siento que me cuida. Siento que ella sería la persona que iba a cuidarme si yo enfermara, nunca estuvimos en una situación así, pero es algo que siento. Me gusta mucho reír con ella, reírnos de nuestros propios problemas, reírnos de coraje por situaciones que entendimos que nos colmaron la paciencia. Sé que me entiende. Sé que ve mis errores, mi trasparencia es muy querida por ella, y muy respetada, ella me conoce, pero no me juzga, por eso la amo y siempre quiero tenerla cerca. Estoy agradecida con Dios porque en esta vida pude tener a ella como hermana, siento que es una de las personas que mejor me conoce, conoce la niña que hay dentro de mí, conoce mi fragilidad, mi vulnerabilidad, mis más recónditas debilidades, quizá porque me vio crecer y tubo conmigo esa atención por años de ver como poco a poco las cosas que veía siempre en mi, le fueron formando una fina percepción de lo que soy, muy acertada, que hasta a mí me sorprende a veces qué tanto me conoce, es inigualable su presencia cuando puedo hablarle de mis problemas del corazón, y de la mente y las emociones, mis conflictos, porque no es ni como una madre ni como una amiga, es algo único, pues solo tengo una hermana y es ella, ella es un poco como una madre por ser mi hermana mayor y cree en mi, cree en mí, yo sé eso, y es mi amiga porque no me juzga, puede separarse de mi problema y darme un bien consejo justo sin lastimarme, con mucha comprensión, a partir de lo que de mi conoce, y sabe siempre que la entiendo, porque soy abierta, eso también ella lo sabe, ella sabe muchas cosas de mí, como que tengo corazón de pollo pero también mi sombra, ha visto mi sombra y sabe que no es buena, que yo soy un ser de luz y ella me recuerda que siempre debo estar del lado de la luz porque de ahí vine y es lo que soy. Cuando lo olvido, sus palabras me han guiado a veces de nuevo al camino correcto, el de la luz.
Bendigo su vida, bendigo su aliento, que todos sus sueños se cumplan y que Dios se manifieste en su vida cada día que ella viva, agradezco a Dios por su vida, y por darme ese regalo de tener una hermana que me quiera tanto y me comprenda como nadie. Si un día puedo hacer algo por ella, no dudaré en hacerlo, porque ella ha estado conmigo siempre, y estoy segura de que es de las pocas personas de las que sólo la muerte nos podrá separar. Y yo creo que nuestro amor y nuestra buena relación, todavía puede avanzar y crecer más, porque de toda la familia, ella y yo somos las que mutuamente nos manifestamos más el amor, o a veces sin decírnoslo lo sabemos. Será porque desde niñas hicimos un pacto, no sé, son cosas que no se saben, pero sé que los hermanos mayores, porque yo también soy hermana mayor de mi hermano más chico, asumimos una responsabilidad desde pequeños, los que la entendieron bien y asumieron el papel tan naturalmente son como ella, yo quiero aprender de ella a ser una buena hermana mayor para mi hermanito, y darle siempre esa sensación de seguridad. Una seguridad simbólica, pero cierta.
Te quiero inmensamente Dani, hay que seguir acompañándonos para siempre y con el mismo respeto.
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