sábado, 17 de marzo de 2012

Friedrick Hundertwasser MUNDOS POSIBLES


























Me gusta recordar a Hundertwasser, me gusta pensarlo, lo que hizo es un ejemplo de todo lo que los humanos somos capaces de hacer, porque él, antes de ser artista fue un humano comprometido, él nos enseña los niños que somos, los niños crean libremente y sin ataduras, H. no se dejó influir por las multitudes e hizo lo que quizo, como un verdadero niño. Hermosea su casa, que no sólo son cuatro paredes si no que es un templo sagrado y no termina ahi, su casa abarca todo el cosmos que respira, habitar el mundo esteticamente, vivir poéticamente. 
H. es un artista práctico y funcional, también espiritual, pinta abstracciones y se comunica de esa forma con su espiritu libre y con el del espectador, sensillamente comprendemos muchas cosas en sus pinturas, y sale al mundo tridimensional con su arquitectura, paradógicamente, vemos con ella que es más sensillo construir  para el hombre funcional de una forma orgánica, como nosotros mismos, no separarnos de nuestra propia realidad que es la naturaleza misma. Claro que observar sus obras pone de buen humor, porque vemos en ellas la orgánica armonia de las formas creadas a partir de la intuición más primitiva de la mente, que es apegarse al todo, no separarnos en cajas, ni segmentar, ya que todo esto es destructivo.
Defendió cosas que nadie toma en cuenta, creo que podría parecer un loco, pero H. era un hombre conciente y conocedor de la naturaleza, seguro se tomó el tiempo para reflexionar a traves de la contemplación del afuera, antes de poder cambiarlo. H. nos recuerda la profundidad de los preceptos más simples, que muchas veces por lógicos, pasamos de largo, una de ellas, es la verticalidad, la línea. Observa nuestro parecido con el árbol, el ser en pie es lo que une cielo y tierra, asi como nosotros somos carne y espiritu. No olvidemos su poética sobre la ventana, nuestro derecho a la carta y el día en que pintó al tiempo en forma de linea continua, fluyendo al infinito. 
él me ha inspirado a escribir cartas y mandarlas, en estos tiempos donde ya no lo vemos necesario. Pero necesario es dedicarle tiempo a la palabra y al vieje de los sentidos. El alimento espiritual debería encontrarse en la cotidianidad, muy a la mano de los sentidos.
Coexistir y no transgredir.



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