
(Fotografía de Parker Harrison)
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Tras el muro de su hogar; insoportable estanque putrefacto, caen la cáscara y la costra.
Ha nacido bajo el signo del agujero, con el Peso y la Levedad.
No va hacia ningún paraíso, se encuentra al nivel del suelo arrastrado por sus alas.
El ardor de encontrar el ascenso quebranta la voluntad de su deseo.
La superficie plana no termina nunca, la tierra parece extenderse, se alarga estirada e innoble.
El mundo sonámbulo del vértigo irrumpe en la condición del pájaro.
El miedo a la caída le consume el rumbo, el camino continuo se prolonga, cubre sus ojos inquietantes de rigor, sondea el aire, percibe el espanto en la sustancia invisible, su transparencia atemorizada le rehúye.
No hay más viento que lo trasporte.
Pero la fuerza de gravedad le devela un secreto, lo mantiene agarrado del declive mientras la pirueta de la muerte, le hace caer por el despeñadero lentamente.
El aire enrarecido escucha el eco de su canto, se devora la entonación, sólo un silencio descansa sobre la anchura del abismo.
El pájaro vuela sobre la corona de la fosa celeste, aletea permanente, cubierto de un extraño plumaje brillante e incoloro.
Descubre entre sus brazos la herida del tifón en su tránsito, la muerte le ha penetrado por sus alas, la rotura de su cuerpo se desfunda de un color enrojecido, nunca vio color tan encendido!
Le sorprende el río lento, violáceo por donde borbotea su dolor, parece una fuente escarlata preludiando su último canto.
Planea tibio…
El barranco se estrecha infinito, el columpio de la muerte le hace caer y la noción del espacio se muestra informe.
Sus pestañas caen como plumas ciegas, nada detiene su descenso.
Un enramado lacerante le recuerda un comienzo arcaico, pero ya nada parece acogerlo, las crestas ocres lo repudian contagiándolo de una colosal soledad.
El exilio lo devuelve a la nada; la misma prolongación de antes que lo recibe silenciosa.
Arrastra sus alas lastimadas, se agrava el deseo de ocultarse, pero la planicie insomne nunca duerme, sigue extendiéndose sin fin.
Desasosiego caminante se detiene, imagina encontrar en los lindes, alguna cuesta que lo impulse a caer, otra vez…
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