Hierven lentamente en las fronteras del desasosiego
Las crestas de mi mente,
Se petrifica la impaciencia,
Borbotea la incertidumbre sospechosa
al calor del fuego,
El furor expectante se intensifica,
La dilación de la duda parece extenderse,
Cruzo la calle de la demora,
La piel de la calma se enrojece conturbada.
Un presentimiento resurge luminoso,
Arde en mi interior,
Quema su calor doloroso, entrañable.
El camino de antes se disuelve,
Lo rebusco en el libro de la duda,
Cruzo los minutos con premura,
Caigo del paracaídas cotidiano a esta ciudad frontera.
Contemplo la fogata del presentimiento,
El misterio enviste mis ojos
Mientras me perfora el tiempo,
La calamidad del presagio se esclarece,
Este ardor, este ardor!
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