
"Hay que decir, pues, cómo habitamos nuestro espacio vital de acuerdo con todas las dialécticas de la vida, cómo nos enraizamos, de día en día, en un "rincón del mundo"(...) Porque la casa es nuestro rincón del mundo. Es —se ha dicho con frecuencia- nuestro primer universo. Es realmente un cosmos. Un cosmos en toda la acepción del término (...) La casa es un cuerpo de imágenes que dan al hombre razones o ilusiones de estabilidad. Re imaginamos sin cesar nuestra realidad: distinguir todas esas Imágenes sería decir el alma de la casa; sería desarrollar una verdadera psicología de la casa" (Gastón Bachelard "La poética del espacio" pp. 37)







(imagenes de Paola Cisneros)
La azotea es el lugar más recóndito de la casa, cumple la función del sótano de los Estados Unidos, sólo que el nuestro se encuentra en lo alto de la casa y a la luz del día, pero igualmente se asocia con un lugar de abandono, en el cual los objetos o deshechos, olvidados quedan.
Algo muy particular de nuestra azotea, es que en ella también están las esperanzas de una nueva construcción que ha quedado a medias durante años. Las cosas que encontré ahí, fueron objetos inservibles o extraños, cosas que las personas guardan o simplemente olvidan, nada lujoso, un lugar austero y muy solo, donde también se encuentran materiales de construcción como ladrillos y adoquines.
La investigación visual se trataba de recopilar fotografías y ver lo que hay en las azoteas, el trabajo se llevó a cabo en Cuernavaca Morelos, en casas desconocidas, donde las personas aceptaron regalarme el paso a su azotea. Gracias a todas las personas que intervinieron con su casa pude observar que la azotea es el lugar de abandono y olvido y que está asociado con la analogía que Gastón Bachelard hace entre el sótano de una casa y el inconsciente de una persona, en su libro “La poetica del espacio”.
Cada parte de la casa es una parte de nuestro cuerpo, la chimenea puede representar para algunos el corazón, como vimos en la animación de Hayao Miyazaki “El castillo vagabundo”, donde “Calcifer” echaba a andar el castillo y si él se apagaba el dueño de la casa moría.
Asocié fuertemente a la azotea con el inconsciente; sótano a la luz del día sobre nuestras casas, donde generalmente no pasamos tiempo ahí, ni invertimos dinero en ella, esto es porque no se ve a simple vista, pero sin embargo es la parte más esencial de la casa; sin techo la casa no sería casa y lo curioso es que, desde algunas perspectivas alcanzamos a ver los techos de nuestros vecinos, pero dentro de nuestra casa es imposible ver nuestro propio techo.
El significado textual que hace el diccionario de la gran academia española de la palabra azotea es: “Cubierta más o menos llana de un edificio, dispuesta para distintos fines”.
Pues bien, sabemos que el carácter de cada parte de la morada, tiene su hondo significado en los fines que le damos a cada habitación, por ello, la azotea; un lugar informe, que no tiene fines específicos o no debería tener ninguno más que cubrir el resto de la casa, es sin embargo, utilizable; sus funciones varían desde tendederos de ropa recién lavada, hasta hospedaje de mascotas insoportables o bien, cumplen la función de aquel tiradero donde depositamos nuestros olvidos o todos esos “tiliches” de los que no podemos desprendernos.
Sobre el sótano por Bachelard:
"La conciencia se conduce ahí como un hombre que, oyendo un ruido sospechoso en el sótano, se precipita al desván para comprobar que allí no hay ladrones y que, por consiguiente, el ruido era pura imaginación. En realidad ese hombre prudente no se atrevió a aventurarse en el sótano". (… o azotea)
“En el sótano se mueven seres más lentos, menos vivos, más misteriosos…En el sótano las tinieblas subsisten noche y día. Incluso con su palmatoria en la mano, el hombre ve en el sótano cómo danzan las sombras sobre el negro muro”
(Gastón Bachelard, La poetica del espacio)
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