Es un cuerpo de carne
como el mío,
un fantasma que habla,
una vaca soñadora
durmiente
que comparte conmigo una piel,
es una mano
pendiente de mí.
una boca abierta,
una lengua hechizada,
un hostil trago de agua
que arrastra mi voz
hasta el esófago,
dedos en la punta
de una indumentaria,
arrastra a mi lenguaje
al primer placer,
como un deseo desollado,
un pequeño rincón de pereza
que me retira de la coseidad
del otro cuerpo,
analizar palabras en mis dedos
tocándose a sí mismos,
envolver al otro
en mi discurso impreciso
mientras mi lenguaje
tiembla de deseo,
su andar es llano
como una imagen,
apuesta el cariño de los hombres,
es como escribir a alguien en piezas
o como un discurso abstracto,
es como una máquina deseante
que elige por azar
al instrumento,
se asemeja al lenguaje
que nombra
dice
te amo
santifica la palabra,
es como un paraíso insoportable
y a la vez
un recuerdo sobre el cuerpo,
una intención contenida;
contingencia
que quiebra la última posibilidad,
es,
el don del tiempo
íntegramente
borrado
de sustancia.
El primer intento "qué pienso sobre el amor", nació con las palabras de Roland Barthes, tomadas de su libro "fragmantos de un discurso amoroso". Con la misma ténica de siempre, dejándo a las palabras en libertad, usando al azar como el principal ingrediente, re utilicé las letras para formar un discurso aún más personal en ésta segunda composición aquí presente)
domingo, 19 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario