jueves, 9 de junio de 2011

Sólo la verdad nos hará libres

la verdad no tengo gripa, ni nada de eso. Me duele la garganta pero es un dolor que viene desde el pecho, fuerte.
Ya lloré y lloré y lloré... pero tampoco hay alivio. Llegué al punto de la desolación y la depresión más fuerte que he vivido en los últimos 4 años.
Sé que estoy sola en esto, por ello ni me animé a decirte la verdad cuando me preguntaste cómo estoy.
Responder sobre mi estado de ánimo es tan complicado hoy, ya me perdi completamente.

Anoche me dormí con la última esperanza que tenía de sentirme bien y trascender esta etapa sin dolor, bueno sin demasiado dolor...
y tuve un sueño raro, parece que fue muy largo y oscuro, pero sólo puedo recordar que un gordo entraba a la casa y quería matar a mi papá y forcejearon
y en el suelo forcejearon y mi papá tuvo que matarlo con el mismo cuchillo, enterrandoselo una y otra vez, vi la sangre. El gordo se murió y mi mamá y yo decidimos prenderle fuego,
el cuerpo desapareció casi por completo. Sólo quedaron las nalgas del señor y alguien vino a la casa y se dió cuenta de lo que hicimos y nos culpó.

Dónde está mi inconsciente, en donde se ha metido mi alma para soñar estas cosas? dentro del mismo fondo oscuro desperté sin aliento de vida. Desperté pero no desperté en realidad, estoy como suspendida quien sabe dónde, mientras mi cuerpo sangra por dentro. Hay tanto dolor que ya ni lucho contra él, no tengo fuerzas. Me dejo que me lleve y la única cosa violenta que me despierta a seguir caminando, es una rabia contra mi misma que me dice: autodestrúyete, revuelcate en la mierda, búscala y quedate ahí hasta desaparecer por completo y lo curioso es que, de esa idea me nació la nueva esperanza de reconstruirme otra vez, y ser una persona nueva.

Querías una ´psicoanalista, pero ahora la psicoanalista comienza a hablar de si misma y resulta que está más grave que el paciente, el paciente no va a ayudarla, ni siquiera va a entenderla,
pero se sentirá mejor de saberse más fuerte de lo que pensaba, hasta más feliz.
Regresar a Cuernavaca me ha golpeado tan duro, regresar a la miseria. Regresar después del mundo feliz lo hace más duro todavía, pues caí de lo alto de una nube que nació el día en que te conocí y fue creciendo y he caido de esa nube y mi cuerpo yace moribundo en Cuernavaca, como si esta planicie que representa cuernavaca en mi vida, fuera mi propia cárcel.
tengo que huir de todo esto, aniquilándo mis sueños de antes, despojándome de todo lo que soy, obtener dinero de la forma que sea, ya nada puede ser peor, y luego quizá subiéndome a un avión a un rumbo desconocido, tenga las ganas de vivir de verdad. Vivir de verdad.

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