Viajero del agua
nada con las manos desnudas,
los ojos abiertos
y los bellos erizados.
Persigue signos de aire en el mar
su fondo negro es un abismo.
Domesticador de fuego
busca la frase correcta del líquido
allí cuando nuevamente
aparece el fantasma del desencanto.
Le llegó el momento del ardor
cruza la frontera del océano,
le dicta en forma pausada
como si fuera un mudo.
El viajero del agua
bordea la costa
deja ir a la flecha
la luz del camino le rodea en silencio
corre libremente la maquíla de la memoria
por un rincón interminable,
va hacia aguas profundas
sin testigos
su nado redobla el mañana.
domingo, 19 de junio de 2011
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